El mercado ha pasado de la complacencia a un modo estrictamente defensivo. La confluencia de una inflación persistente en Estados Unidos y las primeras grietas en la narrativa de la inteligencia artificial han terminado con la tranquilidad de los últimos meses, forzando a los inversores a reevaluar el escenario.
El doble golpe de la inflación en EEUU
Los últimos datos macroeconómicos de Estados Unidos confirman el peor escenario para la Reserva Federal. El IPC de septiembre subió al 3,7% anual, impulsado por un alza del 9% en la gasolina. Sin embargo, la preocupación principal reside en la inflación subyacente, que escaló al 2,6% interanual, evidenciando un contagio de precios al resto de la economía.
El Índice de Precios de Producción (IPP) fue aún más contundente: los costes para las empresas saltaron un 1,3% mensual, elevando la tasa interanual al 6,3%, el mayor repunte desde 2022. Este dato es crítico, ya que indica que las empresas están trasladando activamente los costes al consumidor final, como demuestra el aumento del 1,4% en los márgenes comerciales.
La encrucijada de la Reserva Federal
La reacción del mercado fue inmediata. La probabilidad de una nueva subida de tipos por parte de la Fed el 28 de octubre se disparó, y la rentabilidad de la letra a 3 meses alcanzó el 4,23%. Este cóctel, a solo 15 días de las elecciones de mitad de mandato (Mid-Terms), coloca a la Casa Blanca en una posición muy delicada, con la gasolina al alza y la tensión geopolítica como telón de fondo.
El disfraz alcista se ha caído y el mercado se ha puesto en modo estrictamente defensivo.
Primeras grietas en el sector tecnológico
El relato de crecimiento ininterrumpido comienza a mostrar fisuras en dos pilares clave. Por un lado, la deuda ligada a la inteligencia artificial da señales de estrés. El bono de CoreWeave ha alcanzado rendimientos del 15%, territorio de bono basura. El detonante ha sido el dato de facturación de OpenAI, que se sitúa en un ritmo de 50.000 millones anuales, por debajo de los 70.000 millones esperados por el consenso.
Por otro lado, el oligopolio de los chips de memoria de Samsung y SK Hynix se ve amenazado por los avances de la empresa china CXMT, lo que provocó un desplome del 16% en el índice Kospi surcoreano en apenas cuatro sesiones.
La banca pierde impulso en el Q3
Tras un segundo trimestre excepcional, los resultados de la gran banca estadounidense han decepcionado. Solo cuatro de los seis grandes bancos lograron batir las estimaciones de beneficios por acción. El trading de renta fija se ha revelado como el punto débil para gigantes como JPMorgan y Bank of America, que además afronta una multa de 1.200 millones de dólares que castigó su cotización con una caída superior al 7%.
Estrategia de inversión en un mercado defensivo
En este entorno, la gestión de cartera se vuelve crucial. En CIC hemos ejecutado una toma de beneficios del +42,7% en Microsoft (MSFT), moviendo caja al bolsillo mientras la incertidumbre domina el mercado. Asimismo, mantenemos la operativa de Momentum completamente congelada ante la falta de tracción y las señales falsas en los principales valores. El Russell 2000 ha perdido su media móvil de 200 sesiones, una clara señal de debilidad.
Qué vigilar las próximas semanas
- La reacción del S&P 500 en su media móvil de 50 días. Una pérdida de este nivel abriría la puerta a buscar el soporte de los 7.600 puntos, mínimos de septiembre.
- La rotación de capital hacia sectores defensivos como salud y consumo básico.
- El comportamiento de la renta fija, que será el termómetro real de la aversión al riesgo en el mercado.
